La profecía de Isaías sobre Jesús

Me tocó leerlo por primera vez hace bastante tiempo y hoy lo recuperé para compartirlo nuevamente con las personas que creen en Dios pero no lo conocen ni leen Su palabra.

Isaías profetizó esto varios cientos de años antes del nacimiento de Jesús.


Isaías 53:1 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del SEÑOR?

Isaías 53:2 Creció delante de El como renuevo tierno, como raíz de tierra seca; no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos.

Isaías 53:3 Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos.

Isaías 53:4 Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido.

Isaías 53:5 Mas El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados.

Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.

Isaías 53:7 Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió El su boca.

Isaías 53:8 Por opresión y juicio fue quitado; y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta que El fuera cortado de la tierra de los vivientes por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida?

Isaías 53:9 Se dispuso con los impíos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque no había hecho violencia, ni había engaño en su boca.

Isaías 53:10 Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará.

Isaías 53:11 Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.

Isaías 53:12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando El el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.


Isaías era un profeta, un varón de Dios. Es decir un hombre que servía a Dios además de seguir sus leyes y mandamientos; es decir que intentaba no pecar para agradar a Dios además que hacía cosas para Dios o para Su Reino de los Cielos, entonces recibía el favor del Padre.

¿Te gustaría tener el favor de Dios?

Si esto es así, ¿Qué estás haciendo para agradarle?

Hoy día hay muchos profetas y hombres y siervos de Dios. Nuestro trabajo no es juzgar como ellos hacen su trabajo, ni a que religión pertenecen. Por lo menos están haciendo algo. Ya se encargará el Señor de juzgarnos a cada uno de nosotros.

Cristo murió por nosotros. Gracias a Él recuperamos nuestra relación con Dios. Dios le mostró esto a Isaías e Isaías lo entendió cientos de años antes que sucediera porque Isaías tenía una relación con el Padre.

Pensá que tipo de relación tenés con Dios y si no es una relación buena o no es una relación continua, aún estas a tiempo de mejorarla. Dios está siempre con vos, depende de vos cuanto tiempo estás y compartís con Él, no lo pierdas.

Hablá con Dios en todo momento que Él escucha todo. Estas oraciones son las que establecen nuestra relación con Dios. Y como con cualquier relación, hay una comunicación entre las partes y cuanto mas hables con Él más empezarás a notar como te responde.

Hablemos con Él en este momento:
Padre amado, estoy entendiendo Señor que en la cruz Cristo dio todo por mí , por mis pecados, por mis enfermedades y por mi relación contigo y aún por muchas cosas que todavía no entiendo.
Padre mío te pido perdón por mis pecados, reconozco a Jesús como mi Señor y Salvador y te pido que me dejes entrar en tu presencia. Señor no quiero que Cristo haya sufrido en vano por mi, quiero ser como Isaías y tener una relación contigo, quiero hablar contigo y que me respondas. Quiero tener tu favor y quiero agradarte. Espíritu Santo, guía mi camino para que pueda cumplir Tú voluntad con mi vida, en el nombre de Jesús, amén!

Que Dios te Bendiga!!

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