¿Basta ser sincero?

Todas nuestras justicias (son) como trapo de inmundicia. Isaías 64:6

No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Romanos 3:22-24

¿Basta ser sincero?

En nuestros países occidentales se aviene más que nunca a condenar el fanatismo y predicar la tolerancia. Y se repite gustosamente la fórmula: «Todas las religiones valen, con tal que uno sea sincero».

Escuché otras como: «Yo respeto la religión de cada uno», «No importa la religión mientras uno sea bueno», etc.

En parte esto es cierto, pues todas coinciden en el sentido de que ninguna religión puede abrirnos la puerta del cielo. No es la doctrina a la que nos adherimos, ni el conjunto de prácticas religiosas que podamos seguir escrupulosamente, ni una vida irreprochable a los ojos de nuestros semejantes lo que puede salvarnos.

En el tiempo de Jesús vivía un joven cuyas cualidades morales eran verdaderamente excepcionales y la vida exterior sin reproche. No había hecho mal a nadie; ¿Tal vez podemos decir lo mismo de nosotros?
Había guardado los mandamientos de Dios desde su juventud; ¿también lo hemos hecho? Sin embargo, ese joven inquieto por la salvación de su alma preguntó a Jesús: «¿Qué haré para heredar la vida eterna?»

Probablemente usted reconoció al joven rico del que habla la escritura (Marcos 10:17-27). Este joven, impedido por sus riquezas, rehusó seguir a Jesús y se fue triste.

Lo que todos necesitamos no es una buena moral ni una religión, sino un Salvador, una Persona: «Cristo Jesús«, quién «vino al mundo para salvar a los pecadores» (1 Timoteo 1:15). «En ningún otro hay salvación» (Hechos 4:12).

Fuente: Fundación bíblica «La buena Semilla».


Como otros ejemplos de esto veo claramente a muchas personas que se «atan a cosas». Y sin saberlo, estas cosas son las que les impiden llegar a conocer o seguir a Dios.

Personas que se atan a las riquezas como el joven de las escrituras. Hay muchos de estos hoy en día; (pensá si no sos uno de ellos). El dinero, dios de este mundo, tiene mucho poder, pero el poder se lo da el mismo hombre, no dejes que te domine. No te pierdas de Dios sólo por pensar, de una forma u otra, en el dinero.

Otros se atan a una religión. El religioso es dificilísimo, hombres religiosos mataron a Jesús. Los mismos que lo estaban esperando, lo mataron. Es increíble, hay muchos que se pierden de Dios porque sienten que traicionan «su» religión.

O se atan a una estatua porque no se sienten merecedores de Dios y creen necesitar a alguien que interceda por ellos. Jesús murió por nosotros e intercede por nosotros ante Dios Padre. Usar a alguien mas para esto no sólo carece de lógica, sino que es tomar en vano el sacrificio de Jesús.

Otras personas se atan «al que dirán», les da vergüenza que los vean o lo que puedan llegar a pensar los que lo conocen o lo que hablan cuchicheando de ellos. El orgullo. Creo que es el mejor arma del enemigo. Cuando te das cuenta que sentís vergüenza por hacer algo que sabés que está bien, acordate que Dios también te está mirando y pensá que opinión te importa más.

Hay muchas mas, pero estas son las que me vienen ahora a la mente y tal vez amplíe más adelante. Espero que te haya servido para desatarte de algo y acercarte un poco más a Dios.

Que Dios te bendiga!!

Esteban

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